Buen día, estimados lectores…como quedamos en la última entrega, hoy les voy a platicar un poco de lo que se vive por  acá en el Día de Saint Jean-Baptiste (o el día de Quebec)  y el 1o de Julio, Día de Canadá.

En nuestro capítulo anterior les conté un poco de la historia de esta provincia, y ya se imaginan el por qué del resentimiento histórico que los quebequenses (porque me acabo de enterar hace dos días que «quebecos» se considera despectivo) con los franceses… yo creo que es como una relación amor/odio. Aman su «legado», defienden su idioma a muerte, mantienen costumbres parecidas, pero les tienen un resentimiento jarocho porque dicen que los abandonaron.

Ahora, el Día de Quebec se celebra el 24 de junio, y se lleva a cabo con un gran desfile donde la gente va vestida de azul con blanco, colores de la bandera de Quebec, y por ahí salen de repente las voces que dicen que «Viva Quebec Libre»**. Es feriado (obviamente sólo en esta provincia) y si cae en fin de semana, se recorre al viernes anterior o al lunes siguiente. Lo interesante sucede 7 días después.

Cada año, el 1o de Julio, cuando ha pasado exactamente una semana del Día de Quebec y aún estamos gozando las mieles de haber tenido un fin de semana largo, ¡Milagro! viene otro puentecito, ahora por el Día de Canada. Sin embargo, como ya saben, los quebequenses no suelen sentirse particularmente emocionados por esta festividad, así que encontraron una maravillosa manera de quitarle todo el protagonismo: el día de la mudanza.

¿Y qué es el día de la mudanza? adivinaron, el día en que la gente toma sus cachivaches y se cambia de casa…. Aquí, por alguna razón que no conozco, los contratos de arrendamiento finalizan en una fecha establecida, no es como en México, que si llegas el 20 de Marzo,tu contrato acaba el 19 de Marzo del año siguiente… aquí no.

Cuentan por ahí que históricamente los contratos de alquiler se vencían el 30 de abril, por lo que las mudanzas se realizaban los 1ro de mayo (que aquí no es feriado porque el Día del Trabajo se celebra en Septiembre), pero en 1974 el gobierno liberal de Robert Bourassa cambió sus leyes, permitiendo en 1975 que los contratos que se vencían el 30 de abril se extendieran hasta el 30 de junio, creando de facto la fecha del 1ro de julio como jornada de mudanzas. Dicen los que saben, que este cambio no tenía un fin político, ya que Bourassa era federalista, y que asegún, la razón del cambio de fecha era para facilitar el trabajo de las familias, al poder mudarse una vez los niños ya habían salido de la escuela (y ya no hace un frío del cocol). Incluso, el hecho de ser un día feriado facilitaba las mudanzas, y así no era necesario perdir lo que vendría siendo su día económico . Sin embargo, por acá ha resultado una feliz consecuencia, pues los independentistas celebran el hecho de no pelar el Día de Canadá so pretexto de estarse mudando.

Así que si algún día andan por acá y quieren festejar el Día del país de la hoja de maple, les recomiendo que se lancen a Ottawa… aunque si esperan un pachangón como el del 15 de septiembre en el zócalo, se quedarán esperando. Cuando yo fui, entendí que los latinos nos pintamos solos para las fiestas… Pero volviendo al día de la mudanza, les contaré que es toda una experiencia, si te vas a mudar, tienes que apartar el camión (que aquí -como todo- se paga por hora) con meses de anticipación, y rezar mucho, mucho para que no te cancelen un día antes porque tienen mucho trabajo; tienes que buscar amigos que quieran poner sus brazos a tu disposición, y sobre todo, que tengan tiempo, porque seguro no serás el único que se esté mudando ese día (y el camión no incluye mudanceros, esos se venden por separado) y tienes como obligación comprar cervezas y pizza para los resignados compinches que te ayudarán por interminables horas a armar tus muebles IKEA, pero lo más maravilloso de ese día, es que con frecuencia la gente se muda a lugares donde no caben todos sus muebles y los dejan simplemente en la banqueta, así que es el día perfecto para salir a caminar y hallar sillones, mesas, espejos, sillas, lámparas, plantas y toda clase de artículos de decoración para armar tu propio hogar… gra-tis.

Esta realidad es algo que yo no conocía antes de venir por primera vez, no entendía por qué en este lado hablan francés, y no tenía idea de la compleja relación con el resto de Canadá (por cierto, en las otras provincias tampoco la entienden muy bien, así que no se preocupesn), pero así está el show. Para finalizar les voy a recomendar una simpática película quebecois que refleja a grandes rasgos (y con tintes fársicos, obviamente)  las diferencias culturales entre Quebec y el resto del país, se llama «Bon cop, Bad cop», si la ven, me cuentan qué les pareció.

Hasta la próxima, queridos lectores, los dejo seguir disfrutando sus vacaciones de verano.

*»¡Viva Québec libre!» Fue una frase polémica en un discurso pronunciado por el presidente francés Charles de Gaulle el 24 de julio de 1967, durante una visita oficial a Canadá con el pretexto de asistir a la Expo del 67. Después de una emotiva arenga dada ante una gran multitud desde un balcón en el Ayuntamiento de Montreal, y al calor del momento, cerró el discurso con un  «Viva Montréal, Viva Québec!», y luego añadió, seguido de fuertes aplausos, «¡Viva Quebec libre!»… ya se imaginarán el escándalo, porque casualmente la frase, era el eslogan usado por los quebequenses que favorecían la soberanía de la provincia, y el uso que De Gaulle hizo de ella fue visto por ellos como un espaldarazo a su movimiento. El discurso provocó un incidente diplomático (así le dicen cuando se agarran del chongo) con el gobierno de Canadá y fue condenado por el primer ministro de aquellos tiempos Lester B. Pearson, diciendo que «los canadienses no necesitan ser liberados».

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