Informador Independiente/ Ana L. Vilches S.– Tengo que decirles que esta no me la esperaba… Cuando uno sale de su país, sabe que existe la posibilidad de que las tragedias familiares nos agarren lejos, y poco a poco, aún sin querer, nos vamos preparando mentalmente, sin embargo, lo que sucedió este martes ha ido más allá de lo que yo hubiera podido imaginar.

Viví muchos sismos en la Ciudad de México, y siempre mantuve la calma, no corrí, no grité y no empujé, porque había una especie de certitud en mi cabeza, un “esto no se cae, ya no se puede caer nada en la Ciudad de México. Los sismos nos la p…”… pero no. Justo estaba escribiéndole a mi mamá por Whatsapp cuando me dijo “acaba de temblar y estuvo fuerte”. Afortunadamente mi familia vive en una zona donde no se registraron grandes daños, mi papá estaba en casa, y uno de mis hermanos se reportó de inmediato. El otro había perdido su celular el domingo y la angustia de las horas que pasaron esperando que llegara hizo que se sintieran eternas.

Poco a poco empecé a ver la realidad: mi casa, mi ciudad, mis calles, las colonias por donde solía andar, cerca de donde vivía, donde me divertía, había edificios en ruinas, gente atrapada, caos y miedo… la verdad es que al saber lo que estaba pasando en el Colegio Rebsamen, me puse a llorar, como ahora, mientras escribo estas líneas, es difícil imaginar una tragedia peor. He sabido de la muerte de una amiga de un familiar y no supe ni qué decir. ¿Qué puedo decirle? ¡Ni siquiera puedo abrazarla!

Creo que nunca, nunca había sentido la impotencia que siento hoy. El no poder salir a la calle y ayudar, levantar piedras, hacer sándwiches, llevar comida, alimentar a los perros, ¡lo que sea!!… desde acá sólo podemos mandar dinero, sólo dinero.

¿El Consulado? Les pregunté desde ayer si iban a coordinar la ayuda y su respuesta fue: “De momento la mejor forma de apoyo es una donación directa a la cruz roja mexicana, mediante su sitio de internet, en este, deberá elegir el siniestro que desee apoyar seleccionando: SISMO 19/09/17

Agradecemos su interés y su buena disposición. Le recomendamos que la donación se realice seleccionando el método de PayPal”… ¿y ya? de nuevo, el gobierno, superado por la sociedad civil. Varias organizaciones de egresados, de estudiantes, de artistas, vaya ¡de señoras sin ninguna experiencia en esto, se están organizando para recaudar fondos y ayudar! ¿Cómo es posible que el Consulado no organice nada?
Amigos, familia, mi ciudad querida, perdónenme por estar tan lejos, perdónenme por no poder salir a ayudarlos a salvar a nuestros hermanos, perdónenme por sólo ser una espectadora que pide con todo su corazón que toda la gente sea rescatada con vida. Les prometo que lo único que puedo hacer, lo voy a hacer…vamos a recolectar todo lo que se pueda para mandárselos.

Como leí por ahí: “A los rescatistas, a los militares, a los brigadistas, a los voluntarios, a los que preparan y regalan comida, a los que transportan gente, a los que hacen llegar lo necesario, a los que donan, a los médicos y paramédicos, a los que rescatan animales, a los ingenieros y arquitectos que revisan grietas, a los que difunden información, a los que comparten su casa, desde el fondo de mi corazón, y de la manera más humilde, GRACIAS

 

Fotos: J. Daniel Figueroa D.

#FuerzaMéxico

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