Informador Indepeniente/Ana L. Vilches S.- Queridos lectores, el día de hoy esta columna se convierte en un reality show… les explico:

Hace algunos días, estaba en casa, navegando por Netflix cuando me encontré con un documental que ya me habían recomendado varias veces, se llama “Fat, sick & nearly dead”, este bonito filme cuenta la historia Joe Cross, un señor australiano con sobrepeso y una enfermedad autoinmune. Joe (ya yo de igualada) decide hacer un cambio en su alimentación y con la consigna de sólo consumir jugos de frutas y vegetales durante sesenta días, cruza los Estados Unidos de lado a lado. En su trayecto conoce a un trailero (como el Johnny) que anda más o menos en las mismas pero con más kilos arriba y lo alienta a entrarle a su locura de los jugos… el punto es que vemos como su salud cambia, sus triglicéridos y colesterol disminuyen, su calidad de vida mejora, bueno, hasta su piel se ve mejor… así que después de ver este documental ¿qué creen que hizo su servidora?… ¡pues claro, salí corriendo rauda y veloz tal cual gacela a comprar mi extractor de jugos y kilos de verduras!

Entonces, quiero invitarlos a que sigan conmigo este experimento y veamos qué tal sale. Voy a tratar -si es que aguanto- de sólo beber jugos durante 10 días, de todas las frutas y verduras que se me atraviesen, les iré contando cada día como me va y ustedes sacarán sus conclusiones. Comenzamos.

Día 1.

Empecé la mañana (el fin de semana mi mañana empieza entre las 11 y el medio día, ustedes dispensen) con un jugo de pepino, zanahoria, apio (planta que he odiado desde que tengo memoria), limón y piña… después de eso, el franchute se apoderó del librito de recetas juguísticas que venía con el extractor, se sentó en nuestro mini-estudio a leerlo y salió con una larga lista de frutas y verduras que necesitábaMOS comprar para hacerNOS los jugos. Así es, el franchute se solidarizó y le entró a la juguiza, pero en su caso, como complemento a su alimentación regular… Dios sabe que si ese hombre sólo toma jugos se arriesga a salir volando ante la menor ventisca y terminar en el país de Oz.

Fuimos a comprar los kilos y kilos de jardín que nos vamos a embutir, llegamos a limpiar y pelar todo, ponerlo en tuppers y meterlo al refri para que todo esté listo y dispuesto para que me pueda echar un juguito rápidamente. Me tomé tres jugos más durante el día, de frutas y verduras variadas… pero tengo que bajarle al limón y la naranja porque ya me arde la panza.

Tengo que aceptar que siento hambre… y que Jul cocine su deliciosa lasaña atascada de queso no ayuda mucho… pero remarco que su apoyo y porras me dan fuerza para llegar al día 2.

Día 2.

Hoy el día empezó más temprano. Nos levantamos alrededor de la 8 y media, sin ninguna razón, nomás porque el sol sale antes de lo que debería. El caso es que me tomé un jugo como a las 9, salimos un rato al parque con Lola y me dio hambreansiedad, ya saben, ese momento en el que te da como desesperación por comer algo (sobre todo cuando pasas junto a McDonald’s y hueles sus celestiales papas fritas), pero si te tomas un minuto para respirar y analizar lo que sientes te das cuenta de que son más ganas de atragantarte algo-lo-que-sea-por-el-amor-de-Dios que realmente hambre. Volvimos a la casa y me fui al súper, no fue fácil, tengo que aceptarlo, caminar por el pasillo donde están mis galletitas favoritas y no poder tomarlas fue un reto de alta complicación, pero se logró. Volví a casa y me puse a lavar más vegetales y tomé mucha agua, cuando me dio hambre de verdad, tomé otro jugo, ahora con betabel y no sé cuantas verduras más.

Mañana es día de trabajo, entonces en lugar de llevar mi tupper godín, llevaré un “mazon jar” lleno de jugo verde… yo creo que mejor me llevo dos por si las dudas…

Continuará….

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