Informador Independiente/Ana L. Vilches S.- Adivinen qué… hoy les estoy escribiendo desde un avión.  Voy en el vuelo 195 de Air Canadá de Montreal a Vancouver… a continuación les cuento como llegué aquí…

Hace dos meses comencé a trabajar como Asistente del CEO de una importante Universidad canadiense (antes de eso, hacía wraps en una tienda de comida, vueltas que da la vida). El punto es que esta semana, al cumplir mis dos mesesotes, mi jefe me mandó un mensaje de WhatsApp preguntándome si me interesaba ir a trabajar una semana Vancouver… ahí empieza la aventura mental.

En el momento que recibí el mensaje para ir a Vancouver, tuve dos sensaciones simultaneas: ¡yupiiiiii! y ¡glup…! Nunca he estado en Vancouver y me emocionó tremendamente la oportunidad con todo lo que significa laboralmente, sin embargo al nanosegundo 2 me vino al corazón una cosa rara e inexplicable… aquí, amada lectora, le ruego que tome asiento, respire, si puede échese un Rivotril, porque lo que sigue le va a provocar algo ¿lista? Me dio miedo que mi franchute se enojara… chan-chan chan… lo miré con ñáñaras y le mostré el mensaje, su respuesta fue «wow, Vancouver, que padre»… ahí medio se me quitó el miedo y vino la culpa por viajar y dejarlo en casa.

Contaré que crecí en un hogar en que mamá nunca tuvo un empleo formal, pero como buena mamá mexicana, jamás estuvo quieta o atenida, vendió ropa de casa en casa, vendió comida, cortó el cabello, ella vio de donde, pero siempre tuvo su dinero.  Crecí escuchando que yo debía trabajar, ser independiente, viajar, conocer, divertirme… y gracias a este liberador discurso, a los 21 años me fui a vivir sola a un mini estudio en la Colonia Cuauhtémoc. Viví 10 años de soltería e independencia, yendo a donde me dio la gana sin pedir permiso o siquiera avisar… ¡una mujer del siglo XXI! A los 31 años conocí al franchute, a los 32 me casé con él, todo de acuerdo a mi libre albedrío…y entonces ¿por qué rayos me sentía como Marga López a punto de tirarse a la mala vida en una película de Ismael Rodríguez?

Después de mostrarle al franchute el mensaje, discretamente me fui al baño a escribirles a mis papás para decirles lo que pasaba y como me sentía, ambos me dijeron «no la armes de pex, el franchute es inteligente, sabe que es trabajo y seguro entiende perfecto, la loca eres tú»…. no con esas palabras, pero la idea es esa. Como sentí que me faltó quórum, les escribí a mis primas, una de ellas, me dijo textual «Pues recuerda con quien te casaste, quién eres y de dónde vienes. Eres una esposa y pareja pero antes de todo eso eres una mujer INDEPENDIENTE (así me lo puso, con letras grandotas), audaz y luchadora que donde ve una oportunidad, la toma.

Estoy segura que croissant lo sabe y lo ve, y no tendrá problema con que vayas» («Croissant» es el otro nombre de súper héroe de ya-saben-quien); la otra, exitosa Ingeniera casada con exitoso Ingeniero viaja mucho y me dijo «Awww, que ternura… nuestro caso es muy parejo porque tenemos trabajos prácticamente iguales, así que es muy fácil entender cuando uno tiene que trabajar mucho o en fines de semana o viajar; la primera vez que viajé sentí feo pero aprendes a vivir con ello»… lo de «Awww, que ternura» me hizo darme cuenta lo ridícula que me estaba viendo, (además de sentir que me apretó los cachetes por WhatsApp).

He pasado toda la semana pensando que aun sin darnos cuenta, los roles de género nos siguen pesando. Algo medio podrido debe haberse quedado en mi subconsciente, porque mi mamá jamás me educó para quedarme en mi casa y servir a mi esposo, mi papá mucho menos… entonces ¿dónde estuvo el error?… quizá vi demasiadas telenovelas cuando era niña.

Sé que el franchute no se va a morir sin mi 6 días… sobrevivió perfecto 29 años sin que yo estuviera enchinchándolo (si ya hicieron números, sí, soy 2 años mayor que él), y aunque sé que me va a extrañar (o de menos eso espero) al despedirme me dijo «diviértete, disfruta, Vancouver es una ciudad hermosa»…

Pasaré los próximos días tratando de liberarme de la culpa… trataré de no preguntarle diario su ya comió, si sacó a Lola, si le dio de comer, si sacó la basura… me voy a esforzar en quitarme a Marga López, vaya. Deséenme suerte.

P.d.: Que gachos estos de Air Canadá que ya no te dan nada de comer gratis… no traigo tarjeta de crédito y mi lombriz grande ya se come a la chiquita…

Lee más Columna