Informador Independiente.- A pesar de las quejas e inconformidades por parte de la ciudadanía y organizaciones sociales, se procedió a destruir el manglar Tajamar de Cancún.

Lo anterior fue apoyado tanto por el gobernador como por la Secretaría de Medio Ambiente, quienes otorgaron los permisos en 2006 al Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) para construir en el manglar.

A pesar de que las obras son “legales”, no se tienen las condiciones, según ha comunicado la Secretaría este miércoles, ya que se debe rescatar a la fauna.

Al manglar de Tajamar en Cancún no se accede con algún tipo de pago, el agua en lugar es gisácea y no hay peces globo ni mantarrayas, sin embargo tiene un lugar privilegiado frente a la laguna de Nichupté la que se comunica con el mar, esto ha hecho que los terrenos sean un anzuelo para los inversionistas hoteleros.

Existen 60 hectáreas en este punto el cual pretenden arrasar para convertirlo en otro punto turístico de alto nivel, según comentan vecinos. Por su parte la empresa, ya ha destruido casi la mitad del humedal. Por lo que las organizaciones ecologistas ya se han movilizado para intentar parar con este proyecto que a leguas vislumbra un interés más allá de lo empresarial y en el que está metida la mano del gobierno tanto federal como estatal, pero el Estado de Quintana Roo ha suspendido por el momento las obras, ya que interpuso una denuncia.

Dicha denuncia interpuesta en un juzgado local, especifica la destrucción del manglar especialmente el relleno que se está haciendo en este punto y que «implicaría la destrucción de la zona de humedal», según señala Miguel Rivas, responsable de campañas en los océanos de Greenpeace, organización que apoya a los vecinos del lugar.

Cabe señalar que en este manglar de Tajamar viven especies protegidas en peligro de extinción como el cocodrilo moreletti o especies nativas protegidas como el cangrejo azul, por lo que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) ha recibido esta semana ocho denuncias que pedían mayor presencia de inspectores en el proyecto así como un informe sobre la remoción correcta de vegetación y fauna.

Por tal motivo la Greenpeace habla de «ecocidio». «La pérdida de un manglar no es ni debe ser trivial, se trata de un espacio que describe las costas mexicanas, pues México es uno de los países que más extensiones de manglar tiene en el mundo», afirmó Rivas, ecologista de Greenpeace y biólogo por el Instituto de Ecología de la UNAM, además aseguró que «Después de lo que han hecho y si conseguimos impedir el relleno, el manglar tardará en regenerarse unos 20 o 30 años».

Estas obras, por el momento están suspendidas, pero la empresa seguirá teniendo los permisos para trabajar sobre esas tierras hasta febrero de este año, tiempo suficiente para terminar con su obra de exterminio.

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