Informador Independiente/Vianey Hernández.- Organizaciones civiles, junto con autoridades del gobierno federal, comenzaron un programa para retirar redes fantasmas para proteger a la vaquita marina  en el Alto Golfo de California. Por el  momento sólo se han retirado 72 redes fantasmas que pesan alrededor de 10 toneladas.

Desde el 10 de octubre del presente año, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) la Secretaría de Marina Armada de México (SEMAR) y la Secretaría de la Defensa (SEDENA)  la sociedad civil y por recomendaciones  del Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita (CIRVA)  comenzaron un programa para retirar redes fantasmas en la biosfera del  Alto de California.

Las redes “fantasma” son aparejos de pesca abandonados o perdidos en el mar que pueden flotar durante meses o años y que continúan atrapando peces, cangrejos, langostas, tortugas, aves y mamíferos marinos en los océanos del mundo. Afectan también los ecosistemas, impactan el fondo marino y representan un riesgo para la navegación.

Desde  el mes de octubre que se inició el programa, hasta la primer semana de diciembre, se han retirado un total de 36 redes agalleras para pescar totoaba, 28 de ellas aún en uso, 36 redes agalleras para pescar camarón, 24 cimbras para capturar totoaba, tiburones y otros peces. Medían entre 80 y 500 metros de longitud y todas se encontraban en malas condiciones, 7 redes de arrastre y trampas.

Por otro lado, varias resoluciones de la Asamblea General de la ONU proporcionan el mandato para enfrentar este problema exigiendo acciones concretas para tal fin, pues según Naciones Unidas 640,000 toneladas de redes “fantasma” flotan en los océanos y constituyen la décima parte de toda la basura marina

Sin embargo, en lo que se refiere a México, el retiro de las redes es un componente fundamental de la estrategia de protección de la vaquita marina y de la totoaba, especies endémicas del Alto Golfo de California actualmente en riesgo de extinción.

La meta de este programa, es eliminar las redes de pesca abandonadas para prevenir el riesgo de que la vaquita marina quede atrapada incidentalmente en ellas, particularmente las que son utilizadas para capturar la totoaba, cuya vejiga natatoria se trafica principalmente a través de la frontera con Estados Unidos para su consumo en China.

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